MIDNIGHT @ OPENCOR


Los padres (los hombres) tienen mucha responsabilidad en la evolución sexual e independiente de sus hijas. Lo dice Barney Stinson y, además, es verdad. Las chicas con “daddy issues” tienen más tendencia a follar más y mejor. He cruzado para llegar a esta conclusión mi experiencia con la de mis compadres y, indagando un poco, cuando la edad y el conocimiento de la vida no empuja el deseo de una mujer a tirarse lo que le apetezca, es la previa relación ambivalente con su progenitor lo que separa a una “cerda” de una “mojigata”.

ACLARACIÓN
El uso del término “cerda” se hace en este artículo de manera totalmente respetuosa y llena de admiración. Aquellas mujeres jóvenes que disfrutan con el sexo, experimentan con su cuerpo y agrandan su conocimiento de las relaciones íntimas no merecen sino alabanzas y vítores.

VOLVIENDO AL ASUNTO
De la misma manera que las mujeres reflejan su pasado tenebroso en la cama, los hombres también resultan en cierto modo entrejodidos. Yo mismo me veo a veces buscando figuras infalibles, tras cuya consecución solo me queda un sentimiento de decepción pese al alivio intelectual que me reporta encontrar fallos a otros seres humanos.
Me relaja el ver lo malo porque puedo entonces pensar “joder, sigo siendo objetivo. Pese a lo que me mola este pavo no he podido autoengañarme y pensar que esto último que acaba de soltar no es una auténtica soplapollez”.
A pesar de que el Olimpo de mis influencias (Antonio Escohotado, Arturo Pérez Reverte, David Gistau, Quentin Tarantino, Paul Auster) suelen patinar poco, hay alguno de los aprendices de influencia que de vez en cuando dicen la mayor tontería que les quepa en la boca.
Por ejemplo, Don NadaImporta saca ahora su Regla #7:”Botellón nunca. Jamás. Bajo ningún concepto ni excusa de edad, costumbres o lereles”. Me parece que se le ha atragantado el vino espumoso. Pero como es un “twit” y algo perteneciente a la esfera de “debates sin posible ganador o perdedor”, lo usaré únicamente para enlazar el tema que hoy me interesa comentar:

GALLARDÓN DESPENALIZA, DE  FACTO, EL BOTELLÓN
Ayer compré mi primera cerveza a medianoche en un Opencor. Sin sobornar a nadie ni atracar el lugar. Fácil, cívicamente, dando las buenas noches y las muchas gracias.
Por fin una ley injusta se revierte y los educados que sólo quieren beberse unas Mahous en los columpios de los niños, para después dejarlo todo como la patena, pueden dejar de sentirse yonkis delincuentes.
 Y es que facilitar las sustancias no solo no tiene porqué promover el consumo, sino que lucha contra  las burradas e intoxicaciones sin sentido. Esto tiene un ejemplo práctico más fácil de explicar en los canutos.
El gran problema con los porros es la imposibilidad de conseguir cantidades bajas de alta calidad para satisfacer un deseo de manera puntual. Hoy en día quien quiere fumarse unos buenos porros tiene que mantener relaciones estables con camellos que le mantengan al día de remesas señaladas, que solo se sostienen en un consumo habitual de cantidades considerables.
Además, incluso para el moderado que llega al producto con el uso de referencias y amistades sin necesidad de estar retozando en vapores cannábicos de manera diaria, comprar significa hacer un desembolso mínimo de 25-30 euros, que producirán, bien repartidos, algo más de veinte cigarros con hachís.
El sujeto prudente se ve en la encrucijada de tirar el dinero o consumir de manera más compulsiva, no necesariamente en el mismo sentido que sus deseos iniciales.
Por eso es necesario que el Opencor, donde ahora me dan una deliciosa lata de cerveza, tenga en el mostrador cigarros de marihuana o hachís, comprables y disfrutables acreditando una mayoría de edad.
Por eso algún político, padre de una niña que no recibió  suficiente atención de pequeña y hoy no deja respiro a su podre novio, debería de echar un cable a la generación de la nena. Debería de pensar que hoy los chavales viven en un fuego cruzado de acusaciones de analfabetismo funcional y tentaciones por todas partes: porno gratis, películas a tutiplén, discotecas que abren todos los días de la semana, consumismo irrefrenable, etc. Como para que encima después de decir ochenta veces que no, leerse un par de libros, aprobar exámenes y currar de azafata para poder comprarse ese teléfono de última generación no se pudiera fumar tranquilamente un porro sin sentirse yonki.
Cualquier otra cosa que no sea abrir los ojos es, por otro lado, ganas de tocar los huevos.

4 comentarios:

Stultifer dijo...

Analfabetismo funcional. Eso es. Que vale para usar a la hora de definir a la patulea que viene detrás.

Miki dijo...

Apoyo la legalización cannábica y los botellones. Tengo una curiosidad... sé que han legalizado la venta a partir de las 10. No estoy tan seguro de si han vuelto a legalizar beber en la calle (q lo prohibieron en Madrid (no pasa en todos lados) a la vez, pero imagino son leyes independientes). Pero empíricamente he comprobado q han vuelto con fuerza y pasividad policial. No nos confiemos, en cualquier momento nos joden de nuevo.

Miki dijo...

Apoyo la legalización cannábica y los botellones. Tengo una curiosidad... sé que han legalizado la venta a partir de las 10. No estoy tan seguro de si han vuelto a legalizar beber en la calle (q lo prohibieron en Madrid (no pasa en todos lados) a la vez, pero imagino son leyes independientes). Pero empíricamente he comprobado q han vuelto con fuerza y pasividad policial. No nos confiemos, en cualquier momento nos joden de nuevo.

Miki dijo...

Perdón por el doble post, ahora triple.

Un simple uso del google ha confirmado mis temores. Se puede comprar toda la noche, pero te lo tienes que beber en casa. Yo tengo casa y me congratulo, pero varias generaciones de madrileños adolescentes y universitarios no podrán disfrutar a tope de uno de los máximos placeres españoles: beber al aire libre.