Sobre los peores hijos de puta


Hace tiempo que una amiga, de esas que creen que el repetir frases inteligentes las convierte, mediante algún tipo de ósmosis curiosa, en sujetos capaces de decir misa,  me preguntó: “¿Cuál es para ti el peor de los crímenes que se puede cometer?”.
Ella, según se le escapó después, esperaba que yo respondiera “asesinato” para seguir con su supuesto hilo argumentativo.
Yo, en parte porque discrepo de esa simpleza y en parte por tocar los huevos y no escucharla en un rato, me fui por otros senderos:
“Yo creo que lo peor que se puede hacer en esta vida es agredir a alguien que no se puede defender, con el agravante, si existiera, de la humillación. Aquí meto a hijos de puta que dan palizas a ancianos, hooligans que acorralan en masa a un grupo reducido de indefensos, hombres que zurran a mujeres (hay superioridad física), adultos que abusan de menores y gente que mata por la espalda o con mando a distancia. Esta puta tiranía de los cobardes me hace perder la razón y creer, por unos instantes, en los castigos medievales”.
Sin haber cambiado un ápice de opinión al respecto, encuentro cada vez más repugnante y vomitiva cualquier excusa ideológica tras la que se esconde esta gentuza.
Defender ideas con extorsión, coacción y la ley del más fuerte es propio de dictaduras, y no está el horno para bollos. Hoy no hace falta concretar mucho más. Todo el mundo sabrá de quién hablo.

1 comentario:

Dandy del Extrarradio dijo...

Hay una canción de Mecano que se llama "Otro Muerto" que habla de las razones que dan derecho a matar. Acojonante.
Bye bye