Más sobre teoría de la interpretación


Nunca he escondido mi admiración por Tom Ford. Desde hace muchos años cumplo mensualmente con la liturgia mensual de comprar varias revistas de tendencias para educarme en lo “cool” y a través de esos trajes de corte perfecto e innovación justa sin sobrepasar fui descubriendo a un personaje con un gusto por la estética genial.
Hace unos meses el diseñador mutó en director de cine dando a ver que la moda es solo una vía por la que expresar una idea estética muy clara. La película es un homenaje constante a la belleza y al cuidado por el detalle, por el matiz; la victoria del susurro sobre la voz a grito pelado.
Clásico y sobrio como un traje azul marino con camisa blanca, jugó Tom a hacer algo nuevo mezclando cine y pasarela. Y es que para llenar la pantalla se necesitan grandes personalidades y grandes derroches de imagen. Como Paul Auster describiendo pederastia en “Invisible”, Jon Kortajarena logra pasar por un chapero que no produce repulsa ni de manera más tangencial.
Parece que ese “atrevimiento” de poner modelos delante de las cámaras se expande yHelena Christensen, con David Gandy  acaban de hacer una incursión en el cine en la película de Edoardo Ponti cuyo generoso avance se puede ver aquí.
Se puede observar esto, por lo pronto, como una confirmación parcial de mi teoría sobre la inversa proporcionalidad de atractivo físico y potencia de actuación mostrada en el último post. Sin embargo, puede que el nuevo experimento cinematográfico del mundo de la moda acabe solo siendo una conexión torpe de momentos melancólicos, como atemorizantemente sugiere el macro-tráiler.
El tiempo me pondrá en mi sitio.



1 comentario:

DELIO dijo...

Bien, siempre uno se revitaliza con el fragor de la batalla.
Por aquello de las coincidencias escalofriantes recalo en tu espacio y un nombre como guía: Tom Ford.
Y ahora la grata sorpresa y admiración. Una prosa impecable, las ideas vibrantes y bien hilvanadas hacen que el contenido de tu blog sea uno de los más interesantes con lo que he tropezado.
Desde luego, ninguna de estas cualidades tuyas me adornan... pero no invalidan en nada lo anteriormente expuesto.
Un placer leerte.