HISTORIA DE UNA FOTO Mi tejado

  Aunque pagaría todo el dinero que tengo y la mitad del que pueda crear en el futuro por no haber vivido las circunstancias que me llevaron al tejado no me arrepiento de haberme cobijado allí arriba.

Mi tejado es un lugar muy pequeño y muy especial. Tiene una cocina pequeña, un baño enano y un salón/comedor anecdótico en la planta baja. Sin embargo, cuando subes dando vueltas por la escalera de caracol encuentras la luz: un dormitorio equivalente a las tres anteriores superficies sumadas con una cama grande y un ventanal que mira al Naranco. Afuera, la libertad.

El tejado me debe medio pulmón por otro lado: los cigarrillos sabían demasiado bien allí arriba. Muchas veces fumé solo y algunas acompañado. Es imposible olvidar aquel amanecer con Borja y Andrés o los atardeceres con alguna morena que todavía anda por ahí suelta.

Siempre íntimo y a la vez exhibicionista como los baños de sol desnudo o como las visitas guiadas a las seis de la mañana que daba a las chicas que me querían acompañar.

De él me despedí con Rober matando ansiedad con cerveza. Ni siquiera saqué mis cosas de allí, me hicieron la mudanza.

No pienso ni mirar atrás ni olvidarlo por completo. Ahora estoy obligado  a irme a una buhardilla parisina o a las caballerizas de Notting Hill. Todo será soñarlo.

3 comentarios:

Nadya - dijo...

Gracia por pasar por mi blog Fer :-) Me gusta mucho tu forma de escribir.. y ojalá que tuviera yo un tejado así para subir allí y olvidarme del mundo de vez en cuando! Besos

Lo dijo...

Mataría por tener un tejado así...aunque sólo fuese por un ratito.
Me gustan tus fotos con historia :)

ROBERTO dijo...

Te acuerdas? CURREEELAAAAA! Esa chiquilla, que de habernos tenido a su merced, nos hubiera trabajado con la vizcaína, o tirado por la azotea, ja ja.