Crónicas desde la oficina

Episodio 2876: La secretaria gorda y su Cruzada contra las moscas



A la secretaria gorda le gustan algunas cosas.



Por ejemplo: le encanta llenar la mesa de mierda. Dos botes con bolígrafos y rotuladores, un cochecito de plástico, un cristo de madera y una gran fotografía de su marido e hijos (supongo).



Entre tirón y tirón de trabajo (porque esta señora llega pronto y solo se toma dos breves cafés) le encanta rajar con las otras mujeres de su nivel en el escalafón. Le encanta la comidita y los pasteles. Es una mujer a la antigua: su sex appeal reside en su capacidad para criar dos niños. O dos docenas.



Lo que no le gustan son las moscas. Hace un par de minutos dos bichos de estos, compinchados con toda seguridad, se atrevieron a violar su “lebensraum”. Sin ningún tipo de miramiento ni de gesto facial que insinuara pesar ante la tarea, cogió un matamoscas y se lió a trastazos contra la mesa y contra su armario. Nadie levantó la vista de su pantalla excepto yo.



Por eso sé que esto es común. Que aquí, cuando una mosca te molesta, le llamas a ella. Extensión 2388.

4 comentarios:

Stultifer dijo...

Mi compañero colecciona cacas. Así llamo yo a los montones de bolsas y bolsas llenas de cosas que acumula bajo la mesa, sobre la mesa y en el pasillo, como el que no quiere la cosa. Hay libros, revistas, tomates, cajas viejas pequeñas, ropa sucia, ropa limpia, periódicos usados... Cada vez que se mueve de su silla se lleva algunas cacas y regresa con otras: las transporta sin destino fijo. Pierde algunas en el camino y luego se entretiene el resto de la mañana en ir a buscarlas. Nos habían separado con lo cual yo quedé liberado. El otro día me dieron la noticia: Volvemos a estar juntos. Le trasladan junto a mi. Digo yo que será para desinfectar su actual ubicación.

Stultifer dijo...

Mi compañero colecciona cacas. Así llamo yo a los montones de bolsas y bolsas llenas de cosas que acumula bajo la mesa, sobre la mesa y en el pasillo, como el que no quiere la cosa. Hay libros, revistas, tomates, cajas viejas pequeñas, ropa sucia, ropa limpia, periódicos usados... Cada vez que se mueve de su silla se lleva algunas cacas y regresa con otras: las transporta sin destino fijo. Pierde algunas en el camino y luego se entretiene el resto de la mañana en ir a buscarlas. Nos habían separado con lo cual yo quedé liberado. El otro día me dieron la noticia: Volvemos a estar juntos. Le trasladan junto a mi. Digo yo que será para desinfectar su actual ubicación.

Lo dijo...

Joe con la matamoscas. Me la he imaginado tanto...qué mujer tan ¿especial?

DELIO dijo...

jajjaja No me extraña que esa ama de cría capaz de alimentar a dos docenas de niños y calentar con sus orondas posaderas el cuero del despacho...atraiga a estos molestos insectos. ¿Quién se resiste ante el lustroso y nutritivo olor de sus ubres?