Proyecto Obturador (CAPÍTULO II)


Con todos los medios disponibles es fácil cubrir una gran longitud por tierra. Solo es necesario estar atento entre una posadera de culo y otra. Por eso yo estaba ya de pié mirando las lomas de granada desde la ventana de la cafetería del AVE que había salido de la Estación de María Zambrano una hora y media antes.
Mi “atrezzo” era para los que compartían vagón conmigo ciertamente chocante. El mal olor impedía que el logo americano de aquella chaqueta camuflara las últimas 48 horas que había pasado. Dentro de ella había perdido muchos kilos (lo comprobaría al llegar a la báscula) que se habían evaporado a través del sudor.
Mezclado con el olor a hombre tenía impregnados a la piel aromas de todos los lugares por donde me había arrastrado. Tenía tierra del atlas en playeros, calcetines y pantalones; barullo de las abarrotadas calles de Marrakech; tabaco y polvo del tren nocturno que me llevó a Tánger; salitre, cerveza y lágrimas del ferry con el que crucé el Estrecho.
Y allí estaba yo. Miles de kilómetros desde dónde había arrancado. Comiendo por primera vez en dos días y medio. Hablando con aquél camarero que, igual que todo el que se cruzó en mi odisea, me pareció un tipo de puta madre.
Por unos segundos pude dejar de pensar en él. Por unos momentos me sentí a salvo.

4 comentarios:

Stultifer dijo...

Qué tranquilidad cuando te sientes bien contigo mismo aunque las circunstancias no sean siempre las mejores. Cuando la mente se va es cuando más feliz estamos.

Lo dijo...

Ese él tiene que dar miedo ¿no? a mi ya me lo da...
pero sigue!!!! ;)

Carlos Suchowolski dijo...

Por fin he leído tus tres últimas entradas. Bueno, ya comanteré en breve. De momento te incluyo en mi lista de blogs creativos en "Una botella llena de luciérnagas" por este "capítulo". Espero que tú también te animes a "criticar duramente" mis posts, je...
Un saludo.
(PD: no he querido sumarme a comentarios que cebarían a un desaforado "iluminado justiciero" con el que ya me encontré una vez -y suficiente- y que, entiendo, sólo merece ser ignorado -espero que hasta que no sea tarde, je...-)

DELIO dijo...

Por circunstancias, he vivido en varios países, entre ellos, Marruecos. Deduzco, quizá erróneamente que tu viaje a este país no te resultó nada agradable. Y eso me entristece y al mismo tiempo me da rabia porque considero que es un país de los más sugerentes y misteriosos que conozco.
Quizá no era el momento propicio.
En mi caso, cuando por fin conocía los países escandinavos.. supe que ni vida ya no tenía sentido seguir dando un paso más. Había llegado a mi centro de gravedad. Lo demás es sólo un sueño bajo un cielo protector. La muerte es el futuro, Yo había llegado al hielo.