María, te brindo este toro.

Fotografía de Javier Arroyo


Sabina es un hombre con de momentos de genio y otros de estar metido en la lámpara. En uno de los primeros dijo, cuando se le preguntó por qué se había puesto a escribir el himno del atleti, “me gusta meterme en berenjenales a los que no me llaman”. Creo que esto es verdadera modestia, aunque sea mentira. En otra ocasión, siendo entrevistado por Jesús Quintero, dijo sobre los toros que “son imposibles de defender pero me gustan, y seguiré yendo hasta que los prohíban”.

La primera cita me sirve a mí para ilustrar el terreno en el que me muevo cuando defiendo los toros desde un punto de vista de discusión seria; la segunda, aunque no es para meterle en la metafórica lámpara (aunque a lo mejor para recetarle cierta lejanía para con su entorno progre) es errónea.
Yo mismo, durante mucho tiempo, estuve convencido de que en una discusión honesta sobre las corridas de toros tendría todas las de perder. Tras alguna que otra lectura, conversaciones con tipos versados en la cuestión, y reflexión con más conocimiento en el tarro, llegue a la siguiente conclusión: defender los toros no es imposible; es imposible una discusión “en el mismo idioma” entre un aficionado (de los de verdad) a los toros y un prohibicionista que no se ha preocupado de estudiar todo lo que la tradición implica.
El que yo exponga los argumentos filosóficos de los estudiosos de la tauromaquia no tiene sentido porque ni tengo la autoridad, ni el tiempo, ni las ganas, ni probablemente la sabiduría. Remito a el que quiera leer un poco sobre el tema al libro del filósofo francés Francis Wolff “Filosofía de las corridas de toros”. Quizás también resultaría agradable a cualquier lector hincarle el colmillo a un par de docenas de crónicas taurinas (género periodístico que, sin parangón, ha dado luz a un género literario).
Sin embargo, por una deuda con María, voy a responderle aquí a ciertas cosas que me cuenta en un email. María me escribe contándome casi siempre cosas guays, que me levantan el ánimo y me ponen más feliz que una perdiz, pero ayer se dio por aludida. La llamé gilipollas e ignorante en mi artículo. Ella es de los que están en contra de los toros.
María: ¿cómo me iba a atrever yo a tal cosa? Ya me conoces, tengo la lengua afilada y una gran gusto me da vueltas en el paladar cuando creo que estoy insultando en el momento justo. Me gusta ser irreverente y expresarme libremente, ser lo más políticamente incorrecto posible, dentro de mis convicciones y del intento que me impongo de no llegar a ser un gilipollas. Aunque algunos estén convencidos de ello. Por eso sabes que no va en serio lo de los insultos, por lo menos a ti no, que eres especial.
No voy, de cualquier modo, a torcer el brazo en el tema. Por esto te escribo aquí, para que si alguien, como tú, quiere ponerme los puntos sobre las ies lo haga, metiendo la llaga en las mismas heridas.
-          “no me parece válido el argumento de que es un tema cultural. Hay muchos temas culturales en el mundo que son despreciables, véase la ablación o que las mujeres vayan cubiertas hasta tal punto que no se les vea ni la cara.”
No me parece comparable. En tu primer ejemplo se está condenando a una nena inocente a no tener placer nunca en su vida, mutilándola física y psíquicamente. En el segundo es una muestra (también cultural) de la sumisión de la mujer al hombre. Los toros representan el combate entre el animal y el hombre, según a unas reglas muy estrictas y unos cánones estéticos que lo separan de la ejecución para elevarlos a la categoría artística.
-          es el espectáculo” lo que te molesta.
En mi humilde opinión, la palabra espectáculo solo se usa entre los amantes de la Fiesta como sustantivo adjetivador para realzar algo que se entiende como extraordinario (“éste toro es un espectáculo”, por ejemplo), no como definidor de lo que tiene lugar en el ruedo. Se trata de un rito, de una representación…de algo, en todo caso, cuya solemnidad expulsa radicalmente este término.
-          “pero desconozco cuánto dinero público se destina a conservar este rito, y eso sí me molesta”
Entre tú y yo, a mí también me molesta. Y eso que se puede saber (presupuestos de las instituciones municipales y autonómicas, amén de los de el Ministerio de Cultura, están al alcance de quien quiera bucear en los BOEs).
El modelo de subvención pública de la cultura en este país es vergonzoso. Estoy a favor de la financiación privada al cien por cien, pero también para el cine, teatro, literatura, etc. Y eso que entiendo que dejar a la voluntad humana asuntos tan “poco cortoplacistas” es como meter la cabeza en la boca de un cocodrilo, pero me repatean todos los chupópteros que viven como marajás del dinero público.
-          es muy discutible también que el toro haya tenido una vida envidiable
No. Esto no es verdad porque el maltrato del animal se reflejaría en la plaza. La bravura del morlaco nace de su virginidad (metafórica y literal). Un toro que embiste con nobleza es un animal ingenuo. No hay más que ver a las vaquillas de capea, a las que los subnormales de flequillo al lado pretenden torear como si fueran Morante y no hacen más que revolcar una y otra vez sus camisas de Tommy por la arena.
Los toros son los marajás de la dehesa. La discusión, y ahí tiendo la mano (de una manera figurada, ya que no tengo mucha intención de convertir esto en un foro) a mis adversarios. Es la filosofía del animalismo o no animalismo donde se puede discutir con algo de rigor. Por eso es necesario que el que rechaza las corridas de toros lea sobre ellas, porque así nos ahorraremos mucha discusión reiterativa y que tiene fácil defensa explicando las cosas con temple. Parando el tiempo.

Reflexión: Un blog es una cuestión de estilo. Me encuentro demasiado buenista y no me gusto. El que lea esto por la caña que me dé chance: la próxima será con el cuchillo entre los dientes y la lanza en la mano.

3 comentarios:

Nando dijo...

Algún día nos deberíamos quitar la venda de los ojos y contemplar el mundo tal y como es. En el mundo hay guerras, miseria, hambre, ira... Ambición, fortuna, valentía... Amor, elegancia y la más absoluta belleza posible. Eso es lo que yo veo cuando voy a la plaza, el mundo mismo, sin analgésico. Sentimiento puro.

Dicho esto...

¿Cuándo vamos a ver mundo a las Ventas?

Stultifer dijo...

Debate: Los pescadores son asesinos. Se lanzan al mar con armas afiladas y redes. Atrapan peces que no pueden defenderse, Los atunes se amontonan entre las barcas. Hay sangre. Los sacan uno a uno, los golpean, dejan que mueran ahogados por exceso de oxigeno, se fotografían con los de mayor tamaño, hacen una gran fiesta al finalizar las capturas. ¿Hay que prohibir la pesca? ¿Cuánto dinero destinan las Administraciones para estas matanzas?

Miguel Jesús dijo...

Señor F. Méndez Morán, ...
.............................SÍ,
TE ESTÁS AMARICONANDO.

Espero que no se vuelva a repetir