Crónicas Turcas (III): Hammam

Los Hammam son los baños públicos de países árabes. Ni más ni menos. Ya son suficiente porque son la leche.
Antes de pisar Turquía por primera vez lo que yo entendía como “baño turco” era simplemente una habitación a cincuenta grados llena de vapor y con un cierto olor a eucalipto; y como la comida china, sustituí en mi cabeza el concepto original por el sucedáneo occidentalizado.
Los auténticos son lugares donde uno entra, paga, se pone una toalla minúscula rollo “Starsky and Hutch” de cuadros y se somete a unas sucesivas fases de depuración tanto material como espiritual.
En primer lugar uno debe ir a una habitación a más temperatura que las demás: allí se abren los poros para que toda la mierdecilla que se acumula en la piel vea la puerta de salida; para que se vaya mentalizando.
La vez que debuté en un sitio de estos noté que todas las copas, chupitos y jarras de cerveza se pegaban de leches en mi tarro por salir afuera. Era como si un millón de chinos quisieran meterse en un vagón de tren, pero al revés. Por la cara que tenían mis compañeros de andanzas Oso y Jabalí ellos estaban sufriendo lo suyo: agotamiento acompañado de enrojecimiento de los papos; uniforme común de la expedición.
Cuando la cosa empezaba a parecer que era mala idea un señor bigotudo con el que nos habíamos cruzado a la entrada apareció con el mismo ropaje que nosotros (casi en pelotas) y nos dijo que era la hora del frotado. O algo así, yo el turco no lo domino. Es necesario de todas formas aclarar un poco el sex appeal del caballero otomano, o la inexistencia de este, para justificar la seguridad que una persona sin deseo de relaciones gays tiene al asistir a estos sitios. A juego con su poblado bigote digno de malo de película western sus cabellos pectorales y dorsales a juego le daban una apariencia de levantador de pesas de antaño; de esos que levantaban discos a la voz de “¡Hop, hop!”.
Digo esto porque lo que viene a continuación (no me acuerdo si por este orden) es una exfoliación manual de todo el cuerpo (sí, hasta los límites genitales) seguida de enjabonado y aclarado con un balde de agua. Como cuando nuestros padres nos bañaban de críos.
A pesar de lo terrible del momento, la sensación era fantástica. El estado de trance era tal que los dolores de cabeza y sudores etílicos los habíamos olvidado. Tumbados en una gran losa de mármol caliente, mirando a la luz que entraba por los minúsculos agujeros de la cúpula central del recinto, la mente podía ir a cualquier lugar como si estuviera flotando. Los pensamientos eran suaves, pasajeros; el enfado o temor por las consecuencias de la locura de la noche pasada ya no importaban y solo se planteaba como objetivo deseado estrechar los lazos de paz con el orbi.
Y es que yo reconozco que tenía un poco de cabreo encima. Lo de reventar la habitación había sido pasarse de madre. Pero ya no importaba una mierda, éramos todos amigos, y estábamos encantados de habernos conocido.
Cómo dijo Jabalí (perdona, tío, que utilice tu identidad animal, es para resguardar la otra; para si esto lo leen nuestros sponsors que solo me lleve yo las culpas) en un viaje una amistad se somete a examen: o se destroza o sale reforzada.
Cojonudamente, nos quedaban tres días y ya sabíamos que nos íbamos a ir más amigos que al comienzo.
Por esto el hammam no solo es bueno sino necesario. Es la purificación y el resaltar lo que realmente importa. Además, es la manera de no tener que arrepentirse por las cafradas cometidas y por cometer. Coartada perfecta.
Esto nos permitió seguir liándola. Bastante.
Luego vendría St. Ballantines y alguna que otra ofensa al pueblo bizantino. Pero eso, para otra ocasión, si me hago famoso y publico memorias. Además, no serían crónicas exclusivamente turcas, sería parte de “Crónicas de Antonio Machado”.

4 comentarios:

SuperBarbie dijo...

Venga pues...no me tengas tan en vilo por saber de tus siguientes días por allí, y del reforzamiento de vuestra amistad...que me estoy enganchandooo!!

Me gusta mucho como escribes...tienes chispa, amigo!
jaja
MUAKS!

Lo dijo...

Eso no vale...así yo también paso las resacas jajaja

Viendo lo último que has escrito me parece a mí que esto es un suma y sigue no?? qué peligro!! ;)

Findingnestor dijo...

Like it.

www.mymanekinekonest.blogspot.com

Miguel Jesús dijo...

Te iba a decir que tienes chispa... pero ya lo dijo una barbie... xDD


Sólo diré que se echan de menos unas birras "de negocios", y no estaría mal un baño de esos :D