#YESWECAMP Para todos

Como en los comentarios realizados a la foto colgada en la página de Democracia Real Ya Asturies algunas personas tenían reparos e ideas sobre el color, me he atrevido a proponer varios modelos diferentes, para que los imprimáis y difundáis a capricho. Hay de todos, y para todos.


Yo no estoy de acuerdo con muchas de las cosas que se han escrito en los manifiestos, pero lo que más me importa es que cada uno encuentre un motivo para arrejuntarse a meter el miedo en el cuerpo a los pufistas.




#YESWECAMP




Internet es uno de los pocos reductos de los que todavía somos dueños. Toca reconquistar las calles, y luego, poquito a poco, nuestra dignidad.

Menudo cacao

Hoy estoy caliente y encima colocao de cacao. Que al Lindt de 99 por ciento deberían de obligarle a llevar un cartel que previniera contra su amargura. Que no es cuestión de bajar luego a la tableta del 70 por ciento con regusto a sal marina y que sepa dulce, coño.
De la misma manera, un tipo respetable debería autoexiliarse cuando empieza a decir gilipolleces. El diario Público, que me suele provocar bastante urticaria, avisa hoy en su web que Carlos Rodríguez Braun, conocido economista y profesor despellejador de las tendencias más intervencionistas en los mercados, ha escrito barbaridades. “Ya están estos pijo-comunistas otra vez: exagerando, sacando de contexto, etc.”. Resulta que, como ya no me fío en esta vida ni de mi padre, fui a leer “no vaya a ser que estos tengan razón”. Y oye, al rey lo que es del rey: otro tipo cuyas opiniones me servirán para sacarme de apuros cuando a mí o a mis compañeros de piso se nos olvide reponer el rollo de papel al lado del váter.
Las cosas que se comentan solas no necesitan más investigación.
Si quiero quejarme, de todas formas, de la falta de referentes fijos que hay hoy en día. La izquierda, en general, suele darme revolturas; la derecha pertenece a un estrato de señoritos con cara de mal criados que no han tocado, en general, un puto libro; los antiguos referentes suelen ir perdiendo la chaveta (Dragó, Losantos, …). Algunos estoicos frente a la decadencia (Escohotado, Luis Aute..) se quedan cada vez más solos.
La nueva generación de columnistas es buena, pero muy reducida (Gistau, Antonio Lucas…).
Cada minuto que pasa un antiguo personaje serio, de los de fiar, sufre del síndrome “Jose María García”. A ver si nos dejamos de tanta tontería y alguien inventa un iPlus para la vida, carajo.

Crónicas de Cachopo


INTRODUCCIÓN DEL CONCEPTO

El asturiano que no ha sufrido la alienación de una vida totalmente urbanita posee una característica idiosincrática que lo hace único: la burrez en el placer.

Guardamos cierto parecido con nuestros compadres gallegos, aún con diferencias notables: nuestros vecinos tienen más costumbre por la celebración de pico fino, como hacen con el marisco, percebes, albariño, etc.
Somos nosotros más bastos, extrapolando una cierta “filosofía de prao”, convirtiendo todo festejo en una orgía que no resulta obscena de lo bien habituados que estamos. La desaparición milagrosa de botellas y cajas de sidra suele ser preludio de una buena fartura, regada esta con más vino (o aún sidra, para los continuistas) y clausurada por uno o dos cafés y varias rondas de chupitos (en mi caso, de orujo de miel invariablemente).

Para que el encofrado esté firme y no doble ante las adversidades del clima y de la noche; y ante una nueva necesidad se hace obligada la aparición de una nueva filosofía de construcción. Aquí aparece el cachopo como versión decente de vergüenzas nacionales como el San Jacobo o ridiculeces extranjeras como el Cordon Bleu.

La edificación principal de este potente plato es sencilla, simétrica y contundente: filete de ternera de gran tamaño, jamón serrano, queso, filete de ternera del mismo tamaño y rebozado crujiente a la vez que jugoso. Los acompañamientos suelen  ser tradicionalmente patatas fritas con pimientos del piquillo y algún que otro revuelto de verduras a un lado.

La modernidad ha traído nuevos invitados a este manjar. Algunos son claros sacrilegios, como bacon o pollo; mientras que otros son bendiciones celestiales: setas, queso manchego…

CAPITULO I: Casa Pedro

El cachopo de este sitio pasa por ser uno de los mejores de Asturias y solo puedo hacer que confirmarlo. Solo me he encontrado con una persona que dice encontrarlo demasiado aceitoso, pega provocada por una mala experiencia puntual o un exceso de delicadeza de paladar.

En mi opinión se trata de un tipo de cachopo donde el tema principal gira en torno al sabor y la jugosidad. Lo consiguen con creces, alcanzando una nota de sobresaliente, aún siendo el acompañamiento meras patatas con pimientos.

La ejecución de su cocina separa a este lugar de los demás, dejando la monstruosidad del tamaño como mera anécdota. Si además, uno quiere preparar el estómago para lo que viene después, dispone en carta de una serie de entrantes riquísimos y frescos como mis adorados chipirones fritos. El servicio es correcto y, aunque con fallos puntuales, está supervisado de manera constante por el protagonista Pedro, quien no puede dejar de romperse en pedazos (las dos veces que he ido, con meses de separación, estaba el hombre escayolado en sitios distintos).

Mi hermano de tinta Rober y yo visitamos Casa Pedro las pasadas navidades para darnos un homenaje siempre merecido y airear mi cabeza de libros y apuntes ingenieriles. Entramos hambrientos y salimos muy satisfechos sin pagar demasiado. No pudimos, sin embargo, esquivar el trago digestivo de un buen gin-tonic en el Riscal. Pero ese es otro tema de calado que merece su propio tiempo. De momento, hagamos tranquilos la digestión.

Tirurí Ta Ta


Estamos acostumbrados ya a la batalla encarnizada entre “artistas de primera” e internautas. A bote pronto uno podría cerrar capítulo en un abrir y cerrar de ojos, y ya de paso dejarlos cerrados un buen rato para poder retozar entre las sábanas unos cuantos minutos más. Se trata, aparentemente, de una guerra de dinero. El tener siempre ha envilecido al ser humano: siempre ha habido hermanos peleados por herencias y vecinos que se descerrajan escopetazos por una discusión de lindes.
El problema es que algunos de los participantes de la contienda pretende argumentar y, generalmente, lo suele hacer de manera extremista. Bien es verdad que esta tendencia se ve más en los músicos que en los usuarios de internet, pero es bueno empezar repartiendo a los dos lados, aunque la balanza acabe por decantarse a uno de los dos lados cuando suene la campana final.
Todo esto está inspirado en el artículo de El Cultural que pueden ustedes visitar aquí:

BREVE SÍNTESIS DE LA SITUACIÓN DE LA INDUSTRIA DISCOGRÁFICA A LO LARGO DE LA HISTORIA


Comienzos
Dicha industria, sobra decir, no existía. Podemos “rebobinar pa’lante” y llegar hasta Mozart, por eso de que era niño prodigio que, aunque sin show de televisión, nos deja imaginar y trazar paralelismos.
Mozart no vendió nunca un jodido disco porque no existía quién los grabase. Wolfangcito hacía giras, enfermando y soportando a un padre un tanto explotador. Daba recitales, dirigía orquestas…y luego componía.
El músico más grande de todos los tiempos las pasó putas para llegar a fin de mes. Era lo que se dice un pufista con peluca que ni aún apuntándose a la masonería logró zafarse de los acreedores. Sobrevivió porque era grandioso, porque si quería mirar a los demás no tenía que mirar por encima del hombro sino por encima de los pies.
Vinilos, cintas, cds.
Las grabaciones dieron un vuelco a esta situación. Las ventas de reproductores y reproducibles hicieron que ejecutivos y artistas viajaran en jets privados, comieran caviar y bebieran champán francés. Estrellas del Rock&Roll con pinta de punky perro-flauta podían permitirse construcciones análogas a templos vaticanos y caprichos de embarazada de octillizos.

MÁS MORREOS



PARA EMPEZAR

Javier Bardem siempre me ha parecido un intelectualoide al que la atención que recibe le sienta muy mal. El creerse adalid de causas justas sin darse cuenta de los hilos que movían sus brazos y que desgarraban su voz, opinando cual catedrático y centrando sus odios en solo una mitad del parlamento de manera sistemática es lamentable.

SUS PELÍCULAS

Lo que no podemos olvidar es que se ha convertido en uno de los actores más importante del cine español y del cine americano actual. Los carteles con su nombre en cartel ya han dado un paso a la categoría de culto. “No es país para viejos” es brutal tanto coloquial como literalmente. Vicky Cristina Barcelona se salva por él y (un poco más) por Penélope.
Intentar descalificar su comportamiento basándose en sus películas o en su legítima aspiración de preservar su intimidad es una soberana gilipollez. Sirve esta actitud como elemento diferenciador de la gente que piensa de los que rebuznan.

BESOS           

Me gustan los besos. Creo que a veces nos metemos en la vorágine diaria de levantarse temprano, salir corriendo a trabajar, comer rápido para volver al ordenador, acabar asignaturas/dar de merendar a los niños/solucionar otro tipo de gestiones, e irnos a la cama, y nos olvidamos de darnos cariño y demostrarnos que nos queremos y que sabemos que lo mejor que tenemos son la gente que nos rodea.
Yo no suelo darme besos en la boca con mis amigos porque me basta con abrazos, palmadas en la espalda y choques de manos. Y porque son todos más orcos que dios y tienen babas de bulldog.

MARICONES

Sin embargo, me aterroriza que haya individuos que vean las muestras de afecto como “guarrerías”, “tonterías”, “forma de llamar la atención”, etc.
La intimidad y el cariño que se demuestren dos personas con algo tan simple, sutil y bonito como un beso en la boca es un asunto privado y punto pelota.
Lo lamentable es leer los comentarios de esta noticia y ver que hay gente con demasiado tiempo libre para opinar y una gran falta de vida personal que se refleja sin solución en odio a los que poseen lo que echan de menos de manera inconsciente.

REIVINDICACIÓN

Hoy respeto al Sr. Bardem más que ayer. Me parece de justicia hacer gestos en contra de una deriva preocupante: la de legislar a favor mientras por lo bajini comentamos “que asco” o la de ofendernos cuando un maricón nos dice lo guapos que somos.
En Estados Unidos el pudor y la gilipollez está tan sumamente extendida que se considera normal sustituir evolución por creacionismo, “nigger” por “slave”, censura por libertad…Cualquier gesto en contra no solo es valiente como digno. Y yo solo puedo aplaudir.

Many news: just one worth the name



José Tomás ha sido en numerosas ocasiones protagonista de mis artículos cortos. Desde que después del triunfo de la selección de fútbol en Viena me atreviera con “Eurocopa, José Tomás y demás” hasta los incontables intentos de crónica que traté de realizar un año después tras verlo llevarse cuatro orejas del Bibio en Gijón.
Hoy, sin embargo, menciono a JT como noticia en vez de cómo objeto de mi análisis y filigrana estética. Esto segundo siempre me ha resultado imposible por parecerme inalcanzable el nivel de belleza que él detenta (verbo utilizado a propósito). De la misma manera que no podré nunca explicar “mira, Ronaldinho hacía así toques” sin tener el nivel futbolístico del Gaucho, referirse al Maestro de Galapagar requiere afilar con láser los instrumentos y cuidar el detalle al máximo.
Esta admiración (desmedida, pensarán algunos) la baso en los pocos momentos de mi vida en los que el fervor se ha apoderado de mi razón y yo era esclavo de un sentimiento. Todavía me acuerdo de los silencios, los sobresaltos, los aplausos que, sin quererlo, se arrancaban en mí al ver a un hombre entregar su vida a unos valores éticos y estéticos.
En tiempos como éste en el que Estados Unidos parece que pretende paternalizar de nuevo lo que ocurre en Oriente Medio, que los diseñadores de moda insultan a los judíos, que el gobierno bananero come plátanos en público y que la televisión se cree con derecho a suplantar al sistema judicial; el que un hombre con valores puestos a merced el destino, éste en forma de morlaco mansurrón y cabeceador, con capote tras la espalda, pueda volver a dar quites por gaoneras a la vida y a los toros es la mejor noticia del día, seguramente de la semana, posiblemente del mes y, tal como vamos, quizás hasta del año.